4º sobrino nieto de Beatriz
Beatriz Le Fur nació el 9-6-54. Vivió en del Valle Iberlucea 3381, Lanús. Después de zafar de un secuestro de la Triple A, pasó a la clandestinidad. Esa condición no le impidió visitar a sus hermanas el día en que cumplía 22 años. Una semana más tarde (16-6-76) miembros del ejército visitaron a sus padres en busca de un supuesto objeto escondido en una planta de rosa china. Cuando se retiraron -después de encontrar sólo huesos enterrados por el perro de la casa- sus padres se apresuraron en presentar el primer habeas corpus. Comprendieron que Beatriz -probablemente durante las torturas- había decidido que sus verdugos se encarguen de denunciar su secuestro. El aviso de los padres de un exiliado en Suecia (aún no ubicado, lamentablemente) y llamados anónimos, indican que fue detenida por la policía provincial y entregada al ejército, quien la mantuvo con vida en el campo clandestino de concentración, tortura y exterminio Proto-Banco o Brigada Güemes (ubicado en Puente 12) hasta fines de 1976. Cabe esperar que en el próximo juicio al Cuerpo I del Ejército se presenten testigos para ratificar o rectificar estas versiones. Quizás este medio coadyuve a la presentación de testigos ¡Bienvenidos sean! 





No era fácil la empresa para la que Beatriz pedía ayuda. Podría haber apelado a la lucha de clase o al coraje revolucionario. Sin embargo dijo: si querés y te animás ¿Qué mejor presentación de una joven que quería cambiar el mundo empezando por respetar a quienes lo habitaban? Beatriz fue detenida por primera vez a los 19 años. Se había casado días antes y su marido permaneció en las mazmorras del régimen durante diez años. En ese momento, la familia de su marido ofreció pagar abogados de renombre y su padre decidió que la defiendan los elegidos por ella: Silvio Frondizi y Manuela Santucho. Tras permanecer una semana en el SIDE (Superintendencia de Seguridad) después de un operativo con gran despliegue del ejército, admitió cierto resquemor para circular en el barrio y le pidió a su hermana Alicia alojarse por unos días en su casa. Aceptado lo cual, se borró de la escena para reaparecer minutos más tarde lamiendo un helado. Un helado cura los miedos y las vergüenzas, sostuvo y se quedó en el barrio para frustración de la hija de Alicia de cuatro años que adoraba a su tía. Beatriz militaba con alegría a favor de los presos políticos. La segunda vez que la apresaron dejó inconclusa en Barracas la pintada: libertad a los combatientes por la liber… -Quiero dejar un mundo mejor del que me recibió, respondió a su padre cuando él le advirtió sobre la fuerza del enemigo ¿Por qué reducir la política a la gravedad y al sacrificio y no al deseo? El filósofo francés Alain Badiou postula: La política empieza cuando se renuncia a representar a las víctimas para ser fiel a los acontecimientos donde se pronuncia el sujeto colectivo. Veinte años antes de formularse ese axioma, Beatriz entendía la política como fidelidad al deseo de vivir mejor. Lo cual no se confunde con capricho, fortaleza yoica o cualquier otra forma de narcisismo…


Entre las muchas emociones que nos brindó el encuentro: un vecino aportó su amoladora para resolver personalmente el problema de adecuación entre la baldosa y el pozo destinado a albergarla. Para coronar las emociones, una que reconcilia con la condición humana. Cuando el acto llegaba a su fin, un pibe (tipo 10 años) vendedor de florcitas, que había presenciado al acto de modo respetuoso, se acercó tímidamente a la baldosa y sacó de su cajoncito un ramo de violetas y lo depositó sobre la baldosa. Un año después una chica se las ingenió para escribirnos: Estoy muy triste, porque paso todos por Corrientes y Medrano y hoy vi como los obreros de Metrogas levantaban la baldosa de Beatriz como si fuera una baldosa más. Ana (15-6-07) . Compartimos su tristeza, pero su cuidado de la baldosa, le brinda sentido a nuestro emprendimiento. El martes 4 de diciembre de 2007 reemplazamos la placa por otra más vistosa. Ana nos acompañó.

Ocurre que, a diferencia de jugar, reír, llorar, vivir (poco o mucho), estudiar (también, poco o mucho); “desaparecer” es un verbo sin anclaje en lo real. La directora del Normal 1 (Córdoba y Ayacucho) dijo, mientras colocábamos una baldosa con el nombre de dos ex alumnas Detenidas Desaparecidas: Algo habría que haber hecho para que no desaparezcan. Parafraseando la indiferencia cómplice que hoy tratamos de revertir, podríamos agregar: Algo habrá que seguir haciendo, por los 30 mil, por la aparición con vida de Jorge López, por la condena a los asesinos del maestro Fuentealba, por la educación, por la salud, por mejorar las condiciones de trabajo de todos, contra el Cromañón de turno, contra los estragos ecológicos. Quizás algo de ello nos reúne… ¿Cómo hacerlo? No nos gustan los actos protocolares. Apostamos a encuentros capaces de socializar un duelo más doloroso, en tanto debimos privatizarlo. Y, sobre todo, apostamos a encuentros que labren una cadena intergeneracional donde cada eslabón transmita al que le sucede las experiencias -incluidos los errores- vividas en su búsqueda por hacer habitables la escuela, el barrio, el país y el mundo. Cada generación decidirá cómo invertir el legado.
Tampoco nos gustan los homenajes necrófilos, caracterizaba a Beatriz un profundo sentido del humor. No nos gusta una memoria mecánica tipo la de Funes el memorioso. Nos importa poner la memoria al servicio (con perdón de la palabra: servicio) de pensar como resolver los problemas actuales ¡Qué los hay! También nos negamos a inscribir la memoria de nuestra hermana en el lugar pasivo de la “víctima”. Junto a Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia y otros organismos de DDHH, entendemos que deben acelerarse los juicios porque el reloj biológico no descansa y, a este ritmo, muchos victimarios quedarán impunes. Empero y, sin renunciar al castigo a los culpables, priorizamos lo que Beatriz y 30 mil Detenidos Desaparecidos hicieron en vida, por sobre lo que sus verdugos hicieron con ellos.
Por último, si la comunidad educativa de la Escuela 9 cuida, además de la materialidad de la placa, la memoria de Beatriz. Si transmite su legado y el de 30 mil; esa herencia pasará a formar parte del patrimonio simbólico de ella y de todos…
Susana y Alicia Le Fur
Palabras leídas por la Concejala Paola Rezzano en el Consejo Deliberante de Lanús el 06-11-2008
1 comentario:
Beatriz, tu mirada prístina parece expresar fielmente tus ideales. Que Dios te tenga en su gloria, aunque preferible sería, pudieras estar entre nosotros siguiendo en tu cruzada por un mundo mas justo. Yo no te conocí, pero leyendo tu historia no puedo dejar de admirarte. Ojalá tuviéramos un mundo lleno de Beatrices igual que tu.
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